domingo, 17 de julio de 2011

Como tantos que la luchan, el sueño de Viano sigue intacto

Dejó La Pampa a los 17 años para emprender camino hacia su máximo anhelo: el TC. A sólo tres fechas de su debut en TC Pista, un fuerte accidente en La Plata destruyó su Dodge y no corrió durante más de tres años. Tras su regreso a la telonera en 2010, Claudio Viano la lucha día a día para subsistir en una categoría que es cada vez más competitiva.

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“Empecé a correr a los cuatro años por mi hermano. Mi viejo había comprado dos kartings y me invitaron a ver cómo andaban. Mientras que mi hermano se probaba los pedales, me dijeron si el otro karting era para mi y les dije que sí. Cuando vino mi papá me quería sacar a toda costa. Pero una vez que me había subido, no me bajó más nadie”, recuerda el oriundo de General Pico, que salió campeón de todas las categorías de su provincia.


En 2005, la ACTC le dio la posibilidad de sumarse al TC Pista. “Yo les dije que no porque no tenía presupuesto, no tenía recursos. Pero me decidieron subir igual y me la rebusqué. Siempre hicimos todo a pulmón y de forma muy precaria, con el 30 por ciento de la plata que usan todos”, confiesa “Nani", como le dicen desde chiquito y prefiere que lo llamen.


Sólo en 3 fechas se derrumbaron todas las ilusiones para Viano. “Iba girando en el curvón de La Plata a 210 más o menos, cuando me toca uno de atrás y me lo llevo puesto a Lacette. Mi auto quedó destruido, no servía para nada”, relata Claudio. “Después del choque, hicimos un auto nuevo, fuimos a probar una fecha y no andamos. Ahí vendimos todo y me tomé tres años fuera del automovilismo”, recuerda el pampeano.

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Durante ese tiempo, se dedicó a estudiar para protecista dental, entre otras cosas. Luego, se sumaría a la empresa constructora familiar para la cual hoy en día continúa trabajando y es el sustento económico mayoritario para poder correr. "Es un gran sacrificio y esfuerzo poder juntar la plata para cada carrera. Además, no tengo muchos sponsors, solamente 3 fijos, porque al estar trabajando en la empresa se me complica dedicarme a juntar publicidad. Entonces, lo termino poniendo de mi bolsillo",  afirma el piloto de Taco Competición.


Sobre el traslado hacia los distintos circuitos del país en cada fecha del TC y la convivencia en esos días, cuenta: "Somos varios los que vamos. Del equipo son por lo menos 7 y de mi familia 5 promedio. Mi viejo y mis hermanos Armel e Ignacio son los que vienen siempre más alguno otro que se suma. Vamos con la casa rodante y dormimos todos ahí, con los empleados también. No me molesta hacerlo. De tener presupuesto, sería lindo poder ir a un hotel y descansar mejor. Pero siempre nos quedamos en el autódromo", explica.


Tras un 2010 que había comenzado alentador, con el Dodge ubicado entre los 12 primeros del campeonato que acceden a la Copa de Plata, el destino le jugó otra mala pasada a “Nani”. “Me fui un fin de semana largo a La Pampa, nos pusimos a jugar al fútbol con amigos y uno se me cayó encima y me quebró el codo. No pude correr por dos fechas y ahí perdí las chances de clasificar al playoff”, se lamenta.


Este 2011 lo transita sin muchas aspiraciones para lo que queda, pero su apuesta a futuro no decae. Una y otra vez se le interponen las piedras en el camino a Claudio. Pero no se rinde y no baja los brazos. Como tantos que la luchan, el sueño del TC sigue intacto.

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