La ex tenista argentina Claudia Casabianca, quien fue campeona del Abierto de los Estados Unidos Junior en 1977, sigue ligada al mundo del tenis, dando clases gratuitas a chicos con discapacidades mentales.

Empezó a jugar a los cinco años en el Club Comunicaciones. Le robaba la raqueta a su padre, que al ser tan pesada y más grande que ella, atraía la mirada de todos cuando peloteaba en el frontón. A los 8 años, la anotaron en su primer torneo y lo ganó. A partir de ahí, fue número 1 de Argentina en todas las categorías menores. A los 14, se metió entre las cuatro mejores del país, y tres años más tarde, la Asociación de Tenis la becó para viajar a Estados Unidos.
Así comenzó la historia de quien fue llamada “la reina del tenis” en la década del ’70 en nuestro país, consagrándose por primera vez con un título mundial en la historia del tenis femenino argentino, al conseguir el Abierto de los Estados Unidos Junior en 1977. Luego de nueve años en el circuito profesional, Casabianca se retiró a los 26, y actualmente dedica su vida a enseñar el deporte que ama a chicos con discapacidades mentales. Tras la clase brindada en el Club Las Heras de Villa Ballester, Claudia se prestó a responder algunas preguntas.
-¿Qué significó para vos lograr el US Open Junior, siendo el primer título mundial femenino en el país?-Fue muy importante para mí. Antes de ir a jugar, le había dicho a mi mamá que lo ganaba. Lo visualicé y lo pude concretar. Fue algo maravilloso. Nunca había ido a Estados Unidos, ni jugado ese torneo. Entonces, cuando me consagré campeona fue un orgullo traer el primer título mundial femenino al país. Además, fue junto con Guillermo Vilas, que lo había ganado en mayores. Fue grandioso para nosotras, junto con otras dos tenistas argentinas que fuimos al torneo, ya que él era nuestro ídolo. Habíamos cambiado el ticket que teníamos para el sábado, cuando jugaban las mujeres, para el domingo que era la final de hombres. Y en el viaje de vuelta, estábamos en el mismo avión que Vilas, pero él en primera y nosotras en turista. En un momento, se acerca una persona y preguntan por Claudia Casabianca. Cuando les dije que era yo, me invitaron a pasar donde estaba Vilas y quedarme durante el resto del viaje con él.
-¿Cuáles fueron las causas de tu retiro? -Una lesión que tuve en la rodilla, que hoy en día la sigo teniendo. Eso fue lo que terminó de decidirme. Necesitas estar al 100% físicamente porque sino se hace muy difícil aguantar, cuando a veces tenes que jugar 2 partidos por día. Además, ya no me divertía entrenando. Hay que ser muy especial para este deporte porque te genera mucho desgate físico y mental. Estás en otro país, con otro clima, otra comida, sin tu familia y a veces no podes tener novio porque no te puede seguir. Es muy complicado permanecer mucho tiempo, tenes que ser un niño prodigio. Fue un alivio para mí retirarme, quería dedicarme a otra cosa. Forme una familia, tengo dos hijos, Giuliano (17) y Gina (15), y me especialicé en darle clase a chicos con problemas mentales. Por eso, agradezco mucho al municipio de San Martín, que es el único junto con Vicente López, que les da la posibilidad a estos chicos. En los dos partidos, las clases las manejo yo desde hace 15 años, y no tengo ninguna discapacidad cerca, lo hago de corazón.
-¿Qué fue lo que te incentivó a hacerlo?-Cuando estaba embarazada de 8 meses de mi segunda hija Gina, unos chicos con discapacidades diferentes me besaron la panza y pensé que iba a tener una nena down. Entonces, me empecé a asesorar, me fui a capacitar a Miami y ahora soy voluntaria de las olimpíadas especiales de esa ciudad. Recibí muchos premios sobre lo que hago, que a pesar de tener un montón de copas por logros deportivos, éstos son los más importantes porque son del corazón.
-¿Cuáles son las ventajas que les da el tenis a estos chicos?-Este deporte los ayuda a coordinar el cuerpo con la mente y al ser grupal les sirve para integrarse. Las clases son gratuitas y el municipio les da todo: raquetas, pelotas y el lugar. Los martes lo hacemos en el Club Sportivo Ballester y los sábados acá en el Club Las Heras. Es a partir de los 6 años, sin tope de edad. Soy la única en el tenis que me especializó en esto. Ellos todos los días me dejan una enseñanza de vida. Es lo más maravilloso que me pasó, ya que estos chicos son muy discriminados por la sociedad y por eso le agradezco tanto a estos dos intendentes que les da la posibilidad de practicar un deporte tan caro como es el tenis. Ojala que todos los municipios copien de ejemplo lo que hacen estos dos porque es gratificante.
-Hablando del tenis femenino actual, ¿por qué crees que en nuestro país no hay muchas tenistas a nivel profesional, teniendo en cuenta que Gisela Dulko es la única que mantiene una regularidad en el circuito?-Es cierto, no hay mujeres tenistas. Primero, creo que este deporte es muy caro. Tenés que ser la mejor del país para que te lleguen los sponsors. Las chicas que están en formación, que tienen futuro, no las apoyan. Recién cuando conseguís algo importante te ayudan, entonces se hace muy difícil. Además, acá no hay muchos torneos, como había cuando yo competía. Si yo no hubiera sido la número 1 de acá y la Asociación de Tenis no me hubiera becado, no hubiera llegado nunca porque mis padres eran de clase media y se les hacía complicado pagar un profesor y ni que hablar los viajes.
Nosotros en San Martín damos clases gratuitas, donde el tenis va a las escuelas y en Vicente López, los colegios van a la cancha. Les estamos dando la posibilidad de que conozcan el deporte y ver si podemos sacar algún campeón.
-También este déficit se nota en la Copa Fed, que sino juega Dulko, no hay ninguna de jerarquía…-Sí, no hay otra. Además, la Copa Davis es paga y la Copa Fed es gratis. No apoyan y no se le hace tanta publicidad como a los hombres. Siempre pasó eso. Antes entre hombres y mujeres había un gran diferencia en los premios, y Martina Navratilova y Chris Evert, que eran de la Women Tennis Association, consiguieron que se nivelaran y ahora esta equiparado. Siempre nos costó todo el doble que los hombres.
-En cuanto a nivel mundial, ¿por qué pensás que no hay una tenista que tenga la jerarquía como para sobresalir de las otras? Porque más allá de las hermanas Williams, pareciera que pueden ganar y perder todas…-Lo mismo que pasa en Argentina, es mundial. Cuando está la Copa Davis, todos queremos ir a verlos y con las mujeres no pasa lo mismo. Pero esto se traslada a todos los deportes, porque en muchos hay equipos femeninos, como en fútbol, y nadie le da importancia si no salen campeones. La exhibición que hicieron Navratilova y Sabatini a principio de año, también fue para que se impulse un poco más el tenis pero no se aprovechó al máximo. Salió en un solo canal, hubo una cena entre las tenistas y terminó ahí.
-¿Quién fue tu ídola del tenis?-Chris Evert. Por lo femenina, por lo correcta. La llamaban la “dama del tenis”. Se maquillaba antes del partido, tenía su peluquero y sus propios diseños de ropa. La imitaba muchísimo yo. Además, jugaba con las dos manos y yo la copiaba, que fui pionera de eso en Argentina. Incluso me trajo muchos problemas porque se jugaba con una, hasta me echaron de un entrenamiento.
-En una ocasión dijiste que la aparición de Sabatini fue como que te despojó del lugar que tenías acá, que eras la “reina del país”. ¿Cómo repercutió en vos?-No es que me despojó, es que fui 10 años la “reinita” y cuando apareció Sabatini me sentí desplazada. Tuve que ir al psicólogo. Ahí entendí que nosotros tenemos ciclos de vida, como ella en algún momento lo iba a tener cuando deje de jugar, y era lo que me estaba pasando a mí. Contra ella jugué una sola vez, por la diferencia de edad, le gané y me retiré.
-Para los que no te vieron jugar, ¿con qué tenista de la actualidad te ves reflejada en cuanto al juego?-Con Anna Kournikova. Ahora ya no juega más, pero lo hacía de fondo y con las dos manos. Por lo femenina y el juego de base. También me identifico con la garra de Steffi Graf, porque corría siempre todo, me decían el “correcaminos”.
-Actualmente, ¿tenés alguna relación con el tenis profesional?-Siempre estoy ligada cuando nos invitan a algún evento. Nos reunimos con las ex tenistas de mi época una vez por mes. Pero a comer, si les decís de ir a jugar no va ninguna (risas).
-¿Tenías alguna rival que te enfrentabas siempre y los partidos eran muy parejos?-Sí, Ivanna Madruga, de acá. Eran partidos interminables. A veces duraban como 5 horas. Éramos muy parejas, algunos set terminaban 25-23 al no haber tie-break. Una vez en Río Tercero, de donde es ella, llegamos a la final de un torneo y había 10 minutos entre sets iguales. Entonces, fuimos juntas a bañarnos a su casa, que estaba a tres cuadras del club, volvimos y seguimos jugando. Éramos recontra rivales y ahora somos muy amigas. En ese momento nos matábamos. Capas que viajábamos juntas y no nos hablábamos. Íbamos al mismo restaurant y nos sentábamos cada una en una punta. Todo por la rivalidad del tenis. Después con Chris Evert, que en todos los torneos la enfrentaba en cuartos o semifinal. Yo siempre decía, si pudiera pasarla a ella, capas ganaba el campeonato.