lunes, 28 de diciembre de 2009

Sánchez: “El arbitraje argentino involucionó por Elizondo”

El ex árbitro internacional Ángel Sánchez opinó sobre la declaración de Abel Gnecco respecto a la influencia de Horacio Elizondo en el fútbol argentino y afirmó estar de acuerdo.

“El arbitraje argentino involucionó por Elizondo”, manifestó Gnecco, el ex director de la Escuela de Árbitros, hace unos días atrás en una entrevista. Por su parte, Sánchez, además de pensar de la misma forma, agregó: “Una cosa es dirigir una copa del mundo y otra muy distinta es hacerlo en el fútbol argentino”. El ex árbitro internacional se justificó diciendo que “intervenir en un mundial es mucho más fácil, ya que está todo mejor organizado y uno únicamente tiene que preocuparse del partido; a diferencia de nuestro país, donde debe completar la planilla, controlar la vestimenta de los jugadores, los menores alcanza balones, que nadie se cuelgue de los alambrados, hablar con el jefe del operativo policial y percatarse de que no le falte nada”.
Sumado a las preocupaciones que tiene un árbitro en nuestro país, Sánchez hizo hincapié en la complicación que significa jugar con la idiosincrasia del jugador argentino, que es ventajero, simulador y protesta de todo cuando desconoce el reglamento. “Él quiso trasladar a acá lo que es dirigir un mundial, cuando es totalmente distinto”, añadió.
También tuvo tiempo para hablar acerca de la participación de Elizondo en la Escuela de Árbitros: “El hecho de dirigir una final de la copa del mundo no te genera la capacidad para conducir a los árbitros”. Inmediatamente surgió la comparación con el entrenador de la Selección Argentina Diego Maradona, de quien dijo que fue el mejor jugador del planeta, pero eso no lo habilita a que como técnico sea igual, ya que son distintas actividades. Finalmente, agregó que la forma que utilizó Elizondo para entrenar con sus ex colegas, haciéndolos concentrar previo a los partidos en el predio de la AFA, hizo confundirlos y los cargó de ansiedades, cambiando la forma de vida de cada uno, quienes cuentan con otras responsabilidades, además de la de ser árbitro.

domingo, 29 de noviembre de 2009

El fin de los hooligans en Inglaterra

La violencia en las canchas de fútbol se había transformado en un hecho cotidiano en Inglaterra. Si bien los llamados hooligans se conocieron por los años ’60, fueron dos tragedias en la década del ’80 lo que obligaron al gobierno de Margaret Thatcher a realizar una profunda investigación acerca del problema e implantar rigurosas medidas para que los acontecimientos no se reiteraran.

El primer hecho catastrófico ocurrió el 29 de mayo de 1985, cuando se disputaba la final de la Liga de Campeones entre Liverpool y Juventus en el estadio Heysel de Bélgica. Los hooligans trasladaron su práctica habitual en el fútbol inglés -empujar a los hinchas rivales para desalojarlos de la tribuna- a la capital belga, Bruselas, donde como crédito de tales actos, junto a la ineficacia policial y la deficitaria infraestructura que presentaba la cancha, dejaron 39 muertos. A pesar de que los acontecimientos violentos sucedieron una hora antes de la iniciación del partido, dicho encuentro se realizó de igual forma, en el que el equipo italiano venció por 1 a 0 al inglés, con un gol de Michel Platini de penal. Posteriormente, la Unión de Asociaciones de Fútbol Europeo (UEFA) castigó al Liverpool con 10 años de suspensión en los torneos continentales. Sin embargo, la mandataria Thatcher esperó cuatro años más para buscarle una solución al problema, cuando otra masacre fue víctima de 93 personas.
Fue en 1989, en el marco de la semifinal de la Copa de Inglaterra, en la que se medían Liverpool y Nottingham, en el estadio Hillsbrough, de Sheffield, donde una sobreventa de entradas produjo el arrebato de los hooligans nuevamente, burlando el control policial insuficiente, derribando vallados y aplastando a la gente que se encontraba en las tribunas contra el alambrado.
Allí surgió el Informe Taylor y la batería de medidas concentradas en el fútbol Spectators Act, que se basaba en otorgarle mayor poder a la policía, reglamentar penas más severas y efectuar un importante reacondicionamiento de los estadios.
Se suprimieron los alambrados que rodeaban al campo de juego, se obligó a todos los espectadores que permanecieran sentados durante el encuentro, se mejoró los accesos a los estadios permitiendo la rápida evacuación en caso de ser necesario, se reemplazó a los agentes policiales por civiles capacitados para organizar grandes grupos y mediar ante un posible conflicto llamados “stewards”, se prohibió la venta de entradas en las canchas el día del partido, se instalaron cámaras de video para que registre lo que sucede en las tribunas, se aplicó el derecho de admisión y se confeccionó un registro de hinchas con información del público. Estas medidas redujeron notablemente los conflictos en los espectáculos futbolísticos, pero también cambiaron la fisonomía de los hinchas concurrentes a las canchas, ya que se aumentó ampliamente el valor de las entradas para no permitirle a los hooligans, provenientes de la clase baja, asistir a dichos eventos y relegándolos a ver los partidos por televisión.
El perfil de los espectadores del fútbol se transformó marcadamente: las clases obreras y populares dejaron su lugar a los sectores medios y altos, quienes eran los únicos capaces de sustentar los precios de las entradas. Este cambio también terminó con los rituales tradicionales que desplegaban los hinchas en los estadios, como cantar durante el juego. Asímismo, el hecho de que el público debe permanecer sentado durante el encuentro enfrió el clima festivo que generaban las manifestaciones y el fervor que se creaba ante la pasión futbolística, trasladándose hacia los pubs, donde se encuentran los desplazados de los estadios. Si bien las medidas dispuestas surtieron resultado, el control de la violencia en las canchas cambió radicalmente la forma de vivir el fútbol que se practicaba hasta entonces.
La gran diferencia entre la violencia que acontece en las canchas de fútbol de Inglaterra y en nuestro país es que en las primeras, los hooligans pelear contra la hinchada adversaria lo tomaban como una buena diversión para la tarde de un sábado; y en las segundas, el tema es mucho más complejo, ya que alentar a sus equipos es una simple excusa para los barrabravas argentinos, detrás de la cual están involucrados dirigentes, políticos y jugadores, formando parte de un negocio al que a nadie le interesa que se termine. Es por eso que las medidas adoptadas por el gobierno inglés no servirían de mucho en nuestro fútbol, en el que la cuestión va más allá de un grupo de personas que genera disturbios por gusto propio y los controles no serían efectivos si hasta la policía se encuentra implicada en el asunto.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Casabianca: "Cuando apareció Sabatini, tuve que ir al psicólogo"

La ex tenista argentina Claudia Casabianca, quien fue campeona del Abierto de los Estados Unidos Junior en 1977, sigue ligada al mundo del tenis, dando clases gratuitas a chicos con discapacidades mentales.


Empezó a jugar a los cinco años en el Club Comunicaciones. Le robaba la raqueta a su padre, que al ser tan pesada y más grande que ella, atraía la mirada de todos cuando peloteaba en el frontón. A los 8 años, la anotaron en su primer torneo y lo ganó. A partir de ahí, fue número 1 de Argentina en todas las categorías menores. A los 14, se metió entre las cuatro mejores del país, y tres años más tarde, la Asociación de Tenis la becó para viajar a Estados Unidos.

Así comenzó la historia de quien fue llamada “la reina del tenis” en la década del ’70 en nuestro país, consagrándose por primera vez con un título mundial en la historia del tenis femenino argentino, al conseguir el Abierto de los Estados Unidos Junior en 1977. Luego de nueve años en el circuito profesional, Casabianca se retiró a los 26, y actualmente dedica su vida a enseñar el deporte que ama a chicos con discapacidades mentales. Tras la clase brindada en el Club Las Heras de Villa Ballester, Claudia se prestó a responder algunas preguntas.

-¿Qué significó para vos lograr el US Open Junior, siendo el primer título mundial femenino en el país?
-Fue muy importante para mí. Antes de ir a jugar, le había dicho a mi mamá que lo ganaba. Lo visualicé y lo pude concretar. Fue algo maravilloso. Nunca había ido a Estados Unidos, ni jugado ese torneo. Entonces, cuando me consagré campeona fue un orgullo traer el primer título mundial femenino al país. Además, fue junto con Guillermo Vilas, que lo había ganado en mayores. Fue grandioso para nosotras, junto con otras dos tenistas argentinas que fuimos al torneo, ya que él era nuestro ídolo. Habíamos cambiado el ticket que teníamos para el sábado, cuando jugaban las mujeres, para el domingo que era la final de hombres. Y en el viaje de vuelta, estábamos en el mismo avión que Vilas, pero él en primera y nosotras en turista. En un momento, se acerca una persona y preguntan por Claudia Casabianca. Cuando les dije que era yo, me invitaron a pasar donde estaba Vilas y quedarme durante el resto del viaje con él.

-¿Cuáles fueron las causas de tu retiro?
-Una lesión que tuve en la rodilla, que hoy en día la sigo teniendo. Eso fue lo que terminó de decidirme. Necesitas estar al 100% físicamente porque sino se hace muy difícil aguantar, cuando a veces tenes que jugar 2 partidos por día. Además, ya no me divertía entrenando. Hay que ser muy especial para este deporte porque te genera mucho desgate físico y mental. Estás en otro país, con otro clima, otra comida, sin tu familia y a veces no podes tener novio porque no te puede seguir. Es muy complicado permanecer mucho tiempo, tenes que ser un niño prodigio. Fue un alivio para mí retirarme, quería dedicarme a otra cosa. Forme una familia, tengo dos hijos, Giuliano (17) y Gina (15), y me especialicé en darle clase a chicos con problemas mentales. Por eso, agradezco mucho al municipio de San Martín, que es el único junto con Vicente López, que les da la posibilidad a estos chicos. En los dos partidos, las clases las manejo yo desde hace 15 años, y no tengo ninguna discapacidad cerca, lo hago de corazón.

-¿Qué fue lo que te incentivó a hacerlo?
-Cuando estaba embarazada de 8 meses de mi segunda hija Gina, unos chicos con discapacidades diferentes me besaron la panza y pensé que iba a tener una nena down. Entonces, me empecé a asesorar, me fui a capacitar a Miami y ahora soy voluntaria de las olimpíadas especiales de esa ciudad. Recibí muchos premios sobre lo que hago, que a pesar de tener un montón de copas por logros deportivos, éstos son los más importantes porque son del corazón.

-¿Cuáles son las ventajas que les da el tenis a estos chicos?
-Este deporte los ayuda a coordinar el cuerpo con la mente y al ser grupal les sirve para integrarse. Las clases son gratuitas y el municipio les da todo: raquetas, pelotas y el lugar. Los martes lo hacemos en el Club Sportivo Ballester y los sábados acá en el Club Las Heras. Es a partir de los 6 años, sin tope de edad. Soy la única en el tenis que me especializó en esto. Ellos todos los días me dejan una enseñanza de vida. Es lo más maravilloso que me pasó, ya que estos chicos son muy discriminados por la sociedad y por eso le agradezco tanto a estos dos intendentes que les da la posibilidad de practicar un deporte tan caro como es el tenis. Ojala que todos los municipios copien de ejemplo lo que hacen estos dos porque es gratificante.

-Hablando del tenis femenino actual, ¿por qué crees que en nuestro país no hay muchas tenistas a nivel profesional, teniendo en cuenta que Gisela Dulko es la única que mantiene una regularidad en el circuito?
-Es cierto, no hay mujeres tenistas. Primero, creo que este deporte es muy caro. Tenés que ser la mejor del país para que te lleguen los sponsors. Las chicas que están en formación, que tienen futuro, no las apoyan. Recién cuando conseguís algo importante te ayudan, entonces se hace muy difícil. Además, acá no hay muchos torneos, como había cuando yo competía. Si yo no hubiera sido la número 1 de acá y la Asociación de Tenis no me hubiera becado, no hubiera llegado nunca porque mis padres eran de clase media y se les hacía complicado pagar un profesor y ni que hablar los viajes.
Nosotros en San Martín damos clases gratuitas, donde el tenis va a las escuelas y en Vicente López, los colegios van a la cancha. Les estamos dando la posibilidad de que conozcan el deporte y ver si podemos sacar algún campeón.

-También este déficit se nota en la Copa Fed, que sino juega Dulko, no hay ninguna de jerarquía…
-Sí, no hay otra. Además, la Copa Davis es paga y la Copa Fed es gratis. No apoyan y no se le hace tanta publicidad como a los hombres. Siempre pasó eso. Antes entre hombres y mujeres había un gran diferencia en los premios, y Martina Navratilova y Chris Evert, que eran de la Women Tennis Association, consiguieron que se nivelaran y ahora esta equiparado. Siempre nos costó todo el doble que los hombres.

-En cuanto a nivel mundial, ¿por qué pensás que no hay una tenista que tenga la jerarquía como para sobresalir de las otras? Porque más allá de las hermanas Williams, pareciera que pueden ganar y perder todas…
-Lo mismo que pasa en Argentina, es mundial. Cuando está la Copa Davis, todos queremos ir a verlos y con las mujeres no pasa lo mismo. Pero esto se traslada a todos los deportes, porque en muchos hay equipos femeninos, como en fútbol, y nadie le da importancia si no salen campeones. La exhibición que hicieron Navratilova y Sabatini a principio de año, también fue para que se impulse un poco más el tenis pero no se aprovechó al máximo. Salió en un solo canal, hubo una cena entre las tenistas y terminó ahí.

-¿Quién fue tu ídola del tenis?
-Chris Evert. Por lo femenina, por lo correcta. La llamaban la “dama del tenis”. Se maquillaba antes del partido, tenía su peluquero y sus propios diseños de ropa. La imitaba muchísimo yo. Además, jugaba con las dos manos y yo la copiaba, que fui pionera de eso en Argentina. Incluso me trajo muchos problemas porque se jugaba con una, hasta me echaron de un entrenamiento.

-En una ocasión dijiste que la aparición de Sabatini fue como que te despojó del lugar que tenías acá, que eras la “reina del país”. ¿Cómo repercutió en vos?
-No es que me despojó, es que fui 10 años la “reinita” y cuando apareció Sabatini me sentí desplazada. Tuve que ir al psicólogo. Ahí entendí que nosotros tenemos ciclos de vida, como ella en algún momento lo iba a tener cuando deje de jugar, y era lo que me estaba pasando a mí. Contra ella jugué una sola vez, por la diferencia de edad, le gané y me retiré.

-Para los que no te vieron jugar, ¿con qué tenista de la actualidad te ves reflejada en cuanto al juego?
-Con Anna Kournikova. Ahora ya no juega más, pero lo hacía de fondo y con las dos manos. Por lo femenina y el juego de base. También me identifico con la garra de Steffi Graf, porque corría siempre todo, me decían el “correcaminos”.

-Actualmente, ¿tenés alguna relación con el tenis profesional?
-Siempre estoy ligada cuando nos invitan a algún evento. Nos reunimos con las ex tenistas de mi época una vez por mes. Pero a comer, si les decís de ir a jugar no va ninguna (risas).

-¿Tenías alguna rival que te enfrentabas siempre y los partidos eran muy parejos?
-Sí, Ivanna Madruga, de acá. Eran partidos interminables. A veces duraban como 5 horas. Éramos muy parejas, algunos set terminaban 25-23 al no haber tie-break. Una vez en Río Tercero, de donde es ella, llegamos a la final de un torneo y había 10 minutos entre sets iguales. Entonces, fuimos juntas a bañarnos a su casa, que estaba a tres cuadras del club, volvimos y seguimos jugando. Éramos recontra rivales y ahora somos muy amigas. En ese momento nos matábamos. Capas que viajábamos juntas y no nos hablábamos. Íbamos al mismo restaurant y nos sentábamos cada una en una punta. Todo por la rivalidad del tenis. Después con Chris Evert, que en todos los torneos la enfrentaba en cuartos o semifinal. Yo siempre decía, si pudiera pasarla a ella, capas ganaba el campeonato.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Rendo defendió la identidad de juego de la selección argentina

El ex jugador de la selección argentina en la década del ’60, Alberto Rendo, defendió la identidad de juego que tenía el equipo nacional cuando él participaba del mismo, en contra posición a lo que había opinado Roberto Perfumo.

“Antes de la llegada de César Menotti en 1978, el fútbol argentino no tenía una identidad de juego”, había manifestado Perfumo en una conferencia de prensa a principio de año. Al preguntarle a Rendo respecto a dicha declaración, opinó: “Por ahí el que no tuvo identidad a nivel intencional, fue Roberto. A él no le fue bien en la selección, a mi sí”.
“Toscano” se justificó comparando las actuaciones de cada uno con la camiseta albiceleste: “En los Juegos Olímpicos de 1964, ellos quedan afuera con Japón y Ghana; nosotros hicimos un buen torneo en Roma 1960. El perdió contra Holanda dos veces por 4 a 0, en un amistoso y en el mundial de 1974; y en Inglaterra 1966, contra el local y Alemania, Argentina nunca llegó al arco. A mí en la mayor y en la juvenil, me fue bien”.
No faltó oportunidad, para que el ex jugador de San Lorenzo y Huracán, opinara también de la actualidad de la selección argentina. “Yo no veo un estilo de juego definido, no se entiende lo que pretende el técnico”, opinó Toscano. Además, hizo hincapié en la carencia que tiene el equipo de Diego Maradona en el ataque: “Nos está faltando un 9 de área, como Hernán Crespo o Julio Cruz”. Incluso, se animó a decir: “Yo si tenía a Schiavi, lo ponía de titular contra Brasil por la altura”.

sábado, 31 de octubre de 2009

Zapata: “Con Astrada, River va a levantar de a poco como lo está intentando”

Antes del regreso a las canchas, tras el esguince en la rodilla izquierda sufrido en el encuentro ante Lanús, Víctor Zapata, recordó sus comienzos en el fútbol, su paso por River y la actualidad del último campeón argentino.


“Jugar en la Primera de River era el sueño de mi viejo”, cuenta Zapata sobre la fantasía de su padre, quien se probó en el club de Nuñez, cuando Renato Cesarini era el técnico, pero los dirigentes de su equipo “Las rosas” (Santa Fe), no le dieron el pase. A Alberto, le esfumarían la ilusión de cumplir su mayor anhelo. Sin embargo, años más tarde, lo disfrutaría a costas de su hijo.
Sus primeros pasos en el fútbol fueron en Juventud Unida, club de la Primera D. Repentinamente, pasó a Argentinos Juniors, donde debutó a los 19 años, de la mano de Osvaldo Sosa. Luego de disputar solo dos torneos en el equipo de La Paternal y tras la actuación con la selección argentina Sub 20, fue transferido a River, junto a Cristian Ledesma.

-¿Cómo fue tu salida de River, que no quedó muy clara, después de que no te renovaran el contrato?
-Passarella quería que me quede, estaba todo hablado con los dirigentes, que también apoyaban esa iniciativa, pero a lo último empezaron a dar vueltas y yo ya estaba cansado de jugar y no cobrar. La verdad que Daniel hizo todo lo posible para que siguiera, el contracto estaba listo para firmar pero nunca se terminaba de cerrar el acuerdo. Entonces, decidí irme de River, porque ya había cumplido un ciclo, hacía 7 años que estaba en el club. Ahí surgieron las propuestas de varios equipos, como Independiente, uno de México, y Vélez, donde terminé arreglando, ya que era un proyecto serio y estaba de acuerdo con lo que me ofrecieron. En una semana se cerró todo.

-¿Por qué rechazaste las ofertas del exterior?
-Por una cuestión familiar más que nada. Afuera me pagaban lo mismo que en Vélez y no valía la pena irme, teniendo a toda mi familia acá.

-¿Cómo fue tu experiencia en el paso por el Real Valladolid?
-Fue muy buena. Me perdí el primer partido contra Valencia cuando llegué y después jugué siempre en el año que estuve. Luchamos hasta la última fecha por la permanencia en Primera. Era una ciudad chica, a dos horas de Madrid. Me había adaptado bastante bien, cuando justo Astrada agarra River y me llama para que me vuelva. Yo estaba a préstamo allá, así que me vine.

-¿Volverías a River si te llaman o cómo quedó la relación con el club?
-La relación quedó muy buena. Yo igual el trato que tenía con los dirigentes era de jefe-empleado y nada más, como en todos los clubes que estuve. Con mucho respeto pero no era una amistad.

-¿Cómo ves la situación actual de River?
-La crisis que está viviendo River a nivel futbolístico es de falta de confianza. Es un conjunto de todo; si la dirigencia está mal, los jugadores también. No es que Buonanotte, Ortega, Barrado y Abelairas se olvidaron de jugar. A mi me pasó y cuando estás así, vas perdiendo la técnica y la precisión. Los triunfos son los que te dan confianza de nuevo para afrontar las cosas de otra manera. Yo creo que con Leo (Astrada), van a levantar de a poco como lo están intentando, porque se cómo trabaja y es un técnico muy capaz.

-¿Cómo fue tener a La Volpe como técnico, ya que se habla tanto de lo obsesionado que es con la táctica?
-Ricardo es un técnico que para el fútbol argentino era raro, pero hay muchos equipos ahora que están jugando de la forma que proponía él. La verdad que cambió mucho las cosas en el fútbol mexicano, porque le dio un panorama al juego importante. Yo creo que no le fue bien en Boca, porque quiso hacer lo que no estaban acostumbrados. Ellos eran de buscar a Palermo en el área, no de salir jugando. Tienen otra forma de juego. Además, tenes que tener jugadores con técnica, con buen pie, buena pegada, para acoplarlos al sistema que él quería. En Vélez también le costó bastante.

-¿Gareca fue el que te convenció para que no te vallas, después de la mala relación que había quedado con la gente?
-La verdad que estaba muy mal con la gente. Gareca me llamó una semana antes de arreglar para juntarnos a hablar. Nos reunimos, me dio mucha confianza y me dijo que las cosas iban a cambiar. Me comentó los jugadores que iba a traer y se armó un lindo plantel. El técnico me convenció pero también sentí que tenía la capacidad de dar vuelta la situación con la gente, que se caía de la platea para putearme. Además, yo me fastidiaba más porque salía con mucha bronca de la cancha y terminaba haciendo gestos a la tribuna, que después me arrepentía. En River también me pasó. Por suerte ahora estoy pasando un buen momento, por el hecho de que el equipo esta ganando y jugando bien, además del campeonato que logramos, que es importante.

-¿Pensás que Vélez puede pelear los dos campeonatos hasta el final?
-Yo creo que nosotros nos convencimos de pelear los dos torneos, y eso es bueno, porque a algunos jugadores la seguidilla de partidos nos hace bien. Te cansa por ahí, pero no estás agotado. Muy pocos clubes han conseguido las dos cosas pero nosotros estamos pensando en eso y queremos entrar en la historia por ganar la copa y el torneo.

-¿Se les hace más complicado pelear el campeonato local con equipos que compiten en un solo torneo?
-Dicen que Vélez se levanta en los segundos tiempos y es porque nos cuesta arrancar en la primera parte. Es cómo que sentimos las piernas pesadas y nos vamos soltando durante el partido. Capas que ellos tienen un poco de ventaja porque cuentan con toda la semana para descansar y nosotros venimos de jugar por la copa también. A veces te juega en contra, pero Vélez tiene bastante rotación, un plantel muy amplio, que todos pueden jugar porque son de buen nivel. Además, llegaron refuerzos como Caruso, que está rindiendo, Roly (Zárate), que estaba recuperándose en cuarta y actualmente esta bien, haciendo goles, y Cristaldo, que era suplente y ahora es titular. Eso es importante porque hace que todos tengan confianza.

-¿Cuál fue el técnico que más te marcó en tu carrera?-Principalmente, Chiche Sosa en Argentinos Juniors, que me hizo debutar y fue como un padre del fútbol para mí. Me inculcó lo del volante por izquierda y me hizo mejorar muchos errores que tenía. Después, Ramón Díaz, que me hablaba mucho, me daba consejos y cuando todos me insultaban, él me hacía jugar. Y también Gareca, que la tranquilidad que le dio a mi juego es fundamental.

-¿Te ilusiona el hecho de que Maradona se fije tanto en los jugadores del medio local y te llame?
-Yo me ilusiono con hacer buenos partidos, tener buen nivel y que mi equipo gane. Si bien a uno le gusta que la selección lo llame, yo espere bastante. En River tuve muchos partidos buenos y nunca se comunicaron conmigo. La ilusión de vestir la celeste y blanca uno siempre la tiene, y más que me tocó estar en el Sub 20 y fue una experiencia muy linda, pero creo que muy pocos van a tener chances del fútbol argentino. La idea de llevar una selección local al interior contra un equipo suplente de Ghana, estaría bueno si habría más jugadores como Palermo y Schiavi, que los llama para los partidos importantes. También que el equipo se forme con la mitad de los de acá y la otra mitad de los de Europa. Pero Maradona les dio la oportunidad de verdad a los del fútbol local, que otros técnicos no les daban. Vos mirabas a la selección y eran todos los que están jugando afuera. Por lo menos ahora hay de los dos lados.