lunes, 31 de mayo de 2010

Tarde pero seguro

Llegó a México 1986, con apenas 60 minutos jugados con la camiseta de la selección, en los dos amistosos previos contra Noruega e Israel. Sin embargo, terminó siendo pieza clave en el torneo, donde fue titular en los últimos tres partidos. Héctor Adolfo Enrique, se metió por la ventana en aquella oportunidad y hoy, 24 años después, repite la historia, sumándose sobre el final al cuerpo técnico que ya viajó a Sudáfrica 2010.


“Mucho elogio, mucho elogio para él, pero con el pase que le di, si no hacía el gol era para matarlo”, repite siempre Enrique, con su humor característico, haciendo referencia al segundo gol contra los ingleses, que luego sería elegido el mejor de la historia de los mundiales.

El ‘86 fue su mejor año: ganó el campeonato local, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental con River; y salió campeón mundial, con la selección argentina.

Adolfo Perdernera fue quien lo puso en la posición de volante derecho en el equipo millonario, ya que jugaba como delantero. Tal fue el agradecimiento hacia él que el Negro bautizó a su hijo mayor con el nombre de su descubridor. En 1990, tuvo que dejar por consejo de Daniel Passarella la institución de Nuñez, debido a la lesión que lo maltraía desde ya hacía varios años. “Cuando me fui de River, lloré como un nene”, recordaría luego de irse del club.

En 1977, Enrique vendía los diarios del River campeón con su hermano Carlos, en Loma Verde, donde lo llamaban “Pelé”, porque era morocho y goleador. Trece años después, la tapa de los diarios serían ellos dos festejando el título con el conjunto millonario.


Si bien no tuvo demasiada experiencia como técnico, únicamente dirigiendo en dupla con José Luis Brown a Almagro en el 2000 y a los juveniles de la Sub 15 antes de asumir a este cargo, ya se dio el gusto de estar al mando de la selección mayor junto con Alejandro Mancuso, el 22 de diciembre de 2009, frente a Catalunya, por la suspensión de Maradona.

Luego de los intentos fallidos por incorporar a Oscar Ruggeri al cuerpo técnico del seleccionado y la criticada presencia de Alejandro Mancuso como la mano derecha de Diego, finalmente, el que llegó fue Enrique. Como en el ’86, el Negro intentará ayudar nuevamente a Maradona a traerse la medalla de campeón.

sábado, 29 de mayo de 2010

Leo Gutiérrez, imprescindible para que Peñarol sea campeón

Peñarol se consagró campeón de la liga nacional de básquet al ganarle en el quinto juego por 80 a 60 a Atenas de Córdoba, luego de 16 años sin conseguirlo y haber caído en dos finales, justamente en las que tenía de la vereda de en frente a Leonardo Gutiérrez, pieza clave para lograr este título.


Parece que Peñarol necesitaba del ala pivote para salir campeón del torneo local. Es que el equipo conducido actualmente por Sergio Hernández, que llegó a la final de la liga nacional en 2007, cuando cayó ante Boca, y el año pasado, perdiendo ante Atenas, en ambas ocasiones tenía a Gutiérrez del lado de en frente. Cansados del karma que le producía, parece ser que los dirigentes marplatenses finalmente decidieron fichar al jugador para esta temporada. Con Leo del mismo lado, ya no había excusas para salir campeón. Y así lo lograron.

La única consagración de Peña en la competición doméstica había sido en 1994, cuando superó por 4 a 2 en la serie final a Independiente (Pico). Si bien el conjunto de Mar del Plata había conseguido un progreso importante en los últimos años, sumando a su vitrina logros como la Liga de las Américas en 2008, la liga local era una deuda pendiente. Tras 16 años, por fin llegó.

Leo Gutiérrez suma así 7 títulos en la liga nacional con cinco equipos distintos: Olimpia (1996), Ben Hur (2005), Boca (2007), Atenas (1999, 2002 y 2009) y Peñarol (2010). De esta forma, igualó el récord que ostentan Marcelo Milanesio y Eduardo Campana, quienes dieron la misma cantidad de vueltas olímpicas que a las que llegó el ala pivote. La diferencia con estos dos basquetbolistas es que ellos consiguieron todas las coronaciones con un solo club: Atenas. “Marcelo y Pichi están allá arriba. Es algo muy lindo haberlos alcanzado, pero ellos son lo más grande de la historia del básquetbol argentino. Yo llegué a 7 títulos nada más. Ellos hicieron historia de la grande", opinó con humildad quien fue elegido el jugador más valioso de la temporada regular y de esta serie.

Se podrá decir que el campeón llegó con ciertas ventajas a esta final. Que alcanzó esta instancia más descansado, ya que definió sus series de cuartos ante Lanús y de semis ante Boca, ambas por 3 a 0; mientras que su rival debió concretar su pase a la fase definitoria en un quinto juego. Se podrá decir que Atenas sufrió de lesiones y bajas durante la fase regular y que continuaron en la instancia final del torneo. Lo cierto es que más allá de todas estas conjeturas, Peñarol fue el mejor de la temporada. Y no caben dudas. Con sólo mirar los resultados alcanza para justificar dicha opinión. Jugó 5 torneos, ganó 4: Súper 8, Liga de las Américas, Interligas y Liga Nacional. Sólo le faltó la Copa Argentina, a la cual también llegó a su definición.

En el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata, donde ya está confirmado que el año próximo se hará el Preolímpico, Peñarol se llevó con justicia y predominio el título más añorado y nada más y nada menos que ante el más ganador del básquet nacional: Atenas.

Los festejos del campeón de Liga Nacional 2009/2010:

miércoles, 12 de mayo de 2010

Rossi: “Gano una carrera de TC y no subo más al podio”

En medio de la polémica por el cuestionado sistema de Turismo Carretera, el piloto de Chevrolet Matías Rossi, ganador de la última carrera de la categoría en Termas de Río Hondo, reafirmó tras la victoria que regulará su auto evitando subir al podio para no ser penalizado y especulará de acuerdo a los resultados de sus rivales.


“Gano una carrera de TC y no subo más al podio”, había declarado el corredor de Chevrolet un par de días atrás, cuando todavía soñaba con lograr un triunfo en la categoría, condición necesaria para ser campeón. Con vistas a la Copa de Oro, instancia por la que se define el campeonato y a la que ingresan los doce mejores pilotos de la tabla general una vez concluida la fecha 11, no escondió su idea de especular en las siguientes competencias, ya que subir al podio le significaría un aumento de kilos de lastre en su auto -30 suma el ganador, 20 el escolta y 10 para el último del pedestal- y la competencia sería más complicada. “Salir cuarto en todo lo que queda hasta el playoff sería excelente”, agregó Rossi, justificándose que sumaría dos o tres puntos menos que consiguiendo el tercer puesto, pero sin ser penalizado.

Si bien había manifestado su disconformidad con los cambios de reglamento realizados para esta temporada, según su parecer y el de varios de sus colegas de la marca, en los que se favorecía a los del óvalo, luego de ganar el domingo aceptó haber cambiado de opinión. “Me gusta decir las cosas en función de lo que veo. Lo que analicé las cuatro primeras fechas del TC, que siempre había un Ford adelante y necesitábamos de algún error para ganar, fue lo que dije y lo que pensé. Ojala el juego siga siendo repartido como lo fue en esta carrera, pero igual hubo varios factores en pista que ayudaron a Chevrolet", explicó en el programa Última Vuelta de Fox Sports. Además, la situación quedó reflejada no sólo con su victoria sino que también con la pole que logró Mariano Altuna en la clasificación del sábado.

Por último, dijo que “no cree que por no arriesgar o no hacer un sobrepaso defraude al público, ya que esas son las reglas con las que lo obligan a competir”.